A Travellerspoint blog

CENTROAMERICA EN MIS ZAPATOS

GUATEMALA

Si algo puede decirse de los “chapines” es su generalizada amabilidad, en verdad su calidez sale a flote siempre con una sonrisa en el rostro. Un prejuicio que tenía fue como reaccionarían al saber que soy mexicano, el país gigantón del norte. La “potencia” de la economía regional y del fútbol, que es a la vez paso necesario hacia el sueño americano. Cuya blindada frontera en el sureste ejerce un trato muchas veces discriminatorio y con vejaciones similares a las que sufre el mexicano al cruzar el río bravo. Pero no. En todos lados se sentía el aprecio a México y los mexicanos, no solo en su actitud sino abiertamente expresaban su cariño por algún símbolo de nuestro país. La industria cultural de México es muy fuerte, como más o menos es en todo Centroamérica. Con mayor arraigo se conoce a los clásicos de la ranchera y el bolero, dígase José Alfredo, Vicente Fernández, Juan Gabriel, Rocío durcal, narcocorridos, el chavo del ocho, películas de la época de oro del cine mexicano etc. Pululan además cosas de “hoy” como paulina rubio y rebelde RBD o el programa de adal ramones. O sea, la basura estimulada por las dos grandes televisoras mexicanas y sus compañías de entretenimiento.

Aun cuando la vegetación se parecía a la de Chiapas, empezaban a cambiar la comida que hay en la calle, los anuncios, las compañías (Desde aquí y en todo CA las gasolineras anuncian grandes marcas como SHELL, TEXACO o ESSO) Llegamos a Quetzaltenango, o Xela, como la gente le dice, una aparente pequeña ciudad que es la 3ª en el país, edificios antiguos, calles empedradas, una plaza con fuente y kiosco. Primero, caminar por el lugar, encontrar un hospedaje barato. La posada del viajero fue la elegida, por su precio y porque nos dejaba llegar hasta las doce con un timbrado clave en la puerta de atrás (todos los hoteles cierran su puerta a las 10) y pues por la hora en la que llegamos urgía llenar la panza y caminar por el lugar. En esta bonita ciudad por casualidad nos tocó el aniversario del departamento (equivalente a un estado en México) una fiesta de pueblo, con música de marimba, stands de comida, venta de artesanías, información de las cooperativas de café y otros productos del campo. Comimos un churrasco y el que nos atendió nos dijo al saber que somos mexicanos –robin para efecto cuenta como tal ya que lleva 5 años viviendo en el DF-, “yo viví en México mas de dos años y medio” y la hizo de primer diccionario: “a los chayotes se les dice Huisquiles, alberjas a los chicharos y chayotes a las calabazas”

Conocimos las paradisíacas fuentes georginas, a media hora de Xela rumbo a las montañas. Un hermoso y sencillo lugar con aguas termales naturales, donde convivían turistas y gente de ahí que va y las visita pues los precios son muy baratos y accesibles casi para cualquiera. Salimos un día después hacia el lago Atitlan, donde San Pedro es sin duda el mejor sitio para disfrutar el gran lago y los volcanes que lo abrigan. Es mas barato y mas tranquilo. La parte más turística o central es Panajachel. Fue asombroso ver el boquete que abrió el huracán stand, donde tiró un puente y abrió una extensión de tierra increíble. Decidimos quedarnos en pana, acampando en un sitio donde el precio por el espacio incluía entrar a un mariposario, a puentes colgantes, a un bosque con monos y una cascada. Pero al día siguiente nos fuimos a un barrio periférico, justo después del puente improvisado que remplazó el que se llevo el huracán, no sin antes nadar en el grandioso lago, en una parte muy tranquila y mientras Mauricio se fue a un tour por los dif lugares del lago ( la robin y yo no somos muy asiduos a los tours). En fin, acampamos en lugar mucho más barato y para mochileros, y conocimos a un texano hippie muy interesante, rara cuestión pues uno recuerda las películas hollywoodenses de vaqueros cazando indios o en algún pueblo de anglosajones norteamericanos. Su nombre es Miguel, habla bien español aunque con ese inconfundible acento gringo y ha vivido en Guatemala desde hace 20 años. Miguel tiene fe en las profecías mayas, sobre el 2012 y los ciclos que establecen sus calendarios, el círculo de la espiritualidad, de la meditación frente a lo acelerado que se plantea el mundo actual. Alejado del Internet y de la civilización del “primer mundo”, repetía con un tono medio cantadito y respirando como si meditara: “tanta guerra, tanta violencia, una madre –señalando a la tierra- y la pelea por los muchos padres –haciendo alusión a los profetas cristo, mahoma, al esperado por los judíos, o a otros tantos- hay que buscar la paz, la tranquilidad, con pausas en el ritmo de vida, con respiraciones, con cautela...

También allá nos toco la fiesta del pueblo por el aniversario de pana y honores al santo patrón San Francisco. Estuvo bueno, con juegos mecánicos, comida, música, cohetes y un castillo de luces pirotécnicas. No se porque pero en un tiempo tan corto nos tocaron 2 o 3 fiestas populares (en horabuena!).

Ciudad artificial parta el turista vanal

De pana salimos a la antigua capital de Guatemala, destruida por un terremoto y donde se pueden mirar restos de la catedral, iglesias y construcciones coloniales. Ahora es un sitio destinado al turismo principalmente europeo y gringo. Mucha gente salió de la ciudad a vivir en otros sitios y los guatemaltecos que viven ahí directa o indirectamente se emplean en cuestiones relacionadas con el turismo. Ha estos turistas se les ofrece algunos exponentes exóticos de la cultura colonial, pero en general el artífice es ponerles en la palma de la mano lugares confortables como si estuvieran en casa, de precio súper barato en comparación con un costo en euros o dólares. Comida si es necesario tal y como la pueden encontrar en sus países, finas cocinas internacionales, tours con todo un itinerario, protegidos por un policía si es posible. Antigua es una ciudad muy plástica, con escaso margen para el conocimiento real de las personas y su cultura.

Salimos y de paso por Guatemala city buscamos la embajada de Honduras para preguntar los trámites del coche de Mauricio. Fue todo un lío, nos perdimos, preguntamos mil veces y cuando por fin llegamos ya estaba cerrado y un policía solo nos dijo que hasta el día de mañana y que nadie podría informarnos de los tramites. Salimos de inmediato con un poquito de lo que hay en toda ciudad: mucho ruido, contaminación y caos.

Dada la complicación de entrar a Honduras, porque había que salir y volver a entrar a Guatemala, (3 pagos) decidimos no bajar a Copan (luego iríamos robin y yo ya sin Mauricio) y nos dirigimos directo a Livingston.

Livingston: negritud y mestizaje.

Después de manejar todo el día dormimos en río dulce y al día siguiente tomamos una lancha para cruzar por el increíble río. Llegamos a la pequeña porción guatemalteca del caribe afroantillano. Aunque hay indios y mestizos en su mayoría es habitado por negros descendientes de esclavos de África que fueron llevados a San Vicente y luego deportados /expulsados. Inicialmente llegaron a la isla de roathan y después se expandieron pacíficamente desde Belice hasta Nicaragua incluyendo el pequeño poblado de livingston. Ellos hablan español y garifuna, que es una especie de ingles, mezclado con raíz indígena y africana del caribe. El español lo aprenden en la escuela y garifuna en la casa, con la familia. Realmente lo usan, siempre hablan entre ellos en garifuna. Lo cierto es que aprendimos bastante aquí, encontramos un espacio relax, en temporada baja y además un espacio agradable y barato recomendado por mi amigo rafael: el african place. Con un diseño árabe y letras en las paredes creo que en hebreo fue diseñado a decir de Xavier -nuestro casero- por un español.

Livingston aloja un increíble sitio llamado 7 altares, toda una travesía porque caminamos cerca de 3 horas para llegar a 7 hermosas cascadas que en efecto forman una estructura piramidal de agua. Nadamos ahí sin importar la lluvia, pero al regresar, tuvimos que sufrir un poco, sin luz y sin linterna, había momentos que nos se veía nada, un camino difícil, lleno de lodo y vegetación abultada, pero valió la pena. Otro sitio donde frecuentamos fue un bar decorado con los colores rastafaris, con fotos de exponentes del reggae y letras en garifuna. En realidad no se puede escuchar reggae en vivo, pero ahí tocan tambores los jóvenes garifunas locales, un tambor cilíndrico de mismas dimensiones entre el cuero donde se toca y la base. Puedes beber unas gallo o brahva y tomar guifiti, una bebida local de origen tradicional, de fuerte sabor. Se hace con ron o aguardiente reposado con hierbas y otros menjurjes. Además de lo fuerte que sabe, la gente dice que es un buen afrodisíaco, lo decían con una cierta timidez: “usted sabe, lo ayuda a satisfacer a un mujer”, o “dicen que aguanta toda la noche en la cama sin cansarse”. Vaya que es cierto, al menos como pretexto.

El sincretismo religioso y cultural que ahí se refleja (y que veríamos con mucha mayor fuerza en Panamá) es de sumo interés. No olvidaré un novenario para una mujer que había muerto en una casa muy cerca del african. Nos invitaron a pasar, había señoras, ancianos y ancianas, jóvenes y niños. Tambores y percusiones con muchísima fuerza espiritual, música y fiesta para despedir la muerte. Combinación del dolor y pena del catolicismo apostólico romano, pero también del entendimiento prehispánico y negro del ciclo de la vida, con el acento negro de la fiesta. Cantos, la imagen de la fallecida (no supe bien si el cuerpo estaba presente) una especie de velorio con una fuerza indescriptible. Todavía recuerdo a una familiar tan grande, gorda en verdad, pero que se movía con una candencia de la negritud que ya muchas anoréxicas de la ciudad quisieran.

De cómo las fotos del turista te pueden roban algo

Mauricio nuestro 3er acompañante es proclive a tomar fotos a casi todo lo que se mueve incluyendo insectos y personas. Valga decir que también platica con la gente es muy comunicativo, muy sociable. Pero como las personas piensan tendría un par de tropezones. Con Xavier –del african- tuvimos una conversación larga donde hablamos de muchas cosas incluido Hugo Chávez, bush y el fútbol. Xavier es un tipo serio, cristiano, con esa nostalgia del pasado que es recurrente en gente que va de la adultez a la vejez: “ya no es como ahora” decía, “el fútbol, los jóvenes de hoy no tienen disciplina, antes livingston era semillero de grandes futbolistas pero ahora…”.
Ya casi al final de la conversación Mauricio le quiso tomar una foto, y respondió “no, no, no, nada de fotos” con la pena encima Mauricio le pregunto y ¿porque?, y dijo: “es que siento que las fotografías te roban el alma, un pedazo de ti”
Un día después cuando estábamos con María (ya daré mas detalles de ella) y estábamos cenando, ella estaba en otra mesa platicando con un garifuna, en un tono bromeador cabuloso. En eso se cruzaron nuestras conversaciones, no recuerdo porque. Y de nuevo al final Mauricio quiso sacarles una foto a María y al tipo. María se disponía a dar su mejor pose, cuando se paró el hombre y expresó “nada de fotos, por favor” Y nos contó: “hace algún tiempo vino un güero y anduvo por todo el pueblo tomando fotos de las casas, de los niños, de la personas. Al poco tiempo vimos una revista con un reportaje grande sobre livingston, y a nosotros ¿que nos dio?: nada. Ni dinero ni siquiera la revista, ni las gracias”…
Así, la duda de lo que Xavier dijo se esfumó. ¿Cuánto le habran dado al fotografo por aquel “exotico” reportaje?. Vaya que si te pueden robar algo las fotos...

Maria la mexicana y México en Livingston.

Maria es un personaje increíble. Mexicana, la única mexicana del lugar, la mejor cocinera a su decir, con platillos mexicanos, garifunas, de la india, incluido un platillo chino y otro israelí. No para de hablar y lo hace a una velocidad indescriptible. Te envuelve sobre su cocina. Cuando supo que Mauricio y yo somos mexicanos dijo “paisanos pásenle”. Ese primer día nos contó que estaba soñando con México y que cuando despertó y se dió cuenta que estaba soñando se soltó a llorar. De origen veracruzano lo cierto es que nos dió precios mas bajos y nos trató muy bien. Era de una personalidad fuerte, nada sumisa. “No he sido millonaria pero he hecho lo que he querido”, nos diría mas tarde, y en efecto, se casó con 3 hombres, un hindú, uno de sri Lanka y un americano, ha viajado y no le falta nada, o casi nada, que no es lo mismo pero es igual.
En otros bares tocan rancheras exclusivamente. También conocimos varias personas que han vivido en Estados Unidos donde tuvieron contactos con mexicanos, como un garifuna (encargado de 7 altares) que le apodan el carnal y otro que conocí en la calle, que en cuanto supo que era mexicano cambio su acento y dijo “órale cabrón” “no te agüites” “Que onda ese” “Simoooón”: Después me dijo que en los Ángeles chambeo con puros mexicano y escucho estos acentos.

El lugar donde nada pasa, pero donde cualquier cosa puede pasar.

Todo esto fue livingston. En general para el turista es un sitio para ir unas horas o un día o dos a lo mucho. Pues además de conocer 7 altares y un poco de la cultura garifuna aparentemente no hay nada más que hacer. Sin embargo, para nosotros fue un sitio de aprendizaje y relajación por 5 días. Es el lugar “donde no pasa nada, todo es seguro, nunca hubo un homicidio, aunque los negros tengan mirada fuerte, son buenas personas”, nos repitieron cuantas personas conocimos. Es notable que su lastimada economía pesquera y agrícola deje toda la movilidad en el turismo, el cual obviamente no puede generar lo necesario. Muchos jóvenes –y no tan jóvenes- se ganan unas monedas esperando en el muelle para llevar a los diferentes hospedajes a los turistas. En“el sitio mas tranquilo de Guatemala” también pasan cosas extrañas. Un amigo de la familia del bar nos contó: “En livingston pasan cosas raras: una vez un búfalo llego quien sabe de donde y nadie salía de sus casas, mató algunos perros y una vaca y luego llegaron los policías a cazarlo. También un día capturaron a un tigre” Ambos afirmó verlos aunque nuestro amigo Mauricio dijo después que no podría ser por el clima (es asiduo de discovery y animal planet) “si acaso una res y un jaguar”. Quien sabe, lo increíble fue la forma como lo contaba, con completa fe y emoción en su mirada.

Adiós a mauricio.

Lo conocimos en Mazunte y viajamos con el como 3 semanas. A pesar de las diferencias en algunos aspectos de cómo vemos al mundo y las afinidades en otras, agarramos confianza con rapidez y todos creían que éramos amigos desde tiempo atrás. Fue muy fácil movernos en coche y ahorramos bastante comprando gasolina en conjunto. Después el viaje cobraría otras dimensiones, otros olores y sabores con el caminar en los pies y mediante buses muy sencillos donde viaja el pueblo. Pero lo importante pa la roba y yo fue la amistad que forjamos con el. No obstante teníamos caminos diferentes, pues el de livingston subiría hacia Tikal y de ahí rumbo a playa del carmen. Así que partió con un ingles que conocimos en panajachel y después de un extraño hasta pronto, nos despedimos. Ojala la vida nos permita vernos de nuevo en el futuro.

HONDURAS. Paso rápido y hostil

Honduras y los hondureños nos dejaron un sabor de boca un tanto extraño. Cabe decir que solo narramos nuestra perspectiva particular, no queremos decir que lo que veamos sea que en verdad lo que és, solo se trata de nuestra experiencia y nuestra interpretación. Pero después de Guatemala fue un trato un tanto hostil. Será porque no tiene tantos sitios turísticos salvo la isla de roathan (a la cual no fuimos) y las ruinas mayas de copan. Además no tiene nada de la historia de resistencias de variados colores que se pueden mirar en Guatemala, El Salvador y más visiblemente en Nicaragua. San Pedro Sula fue una ciudad insípida y Copan aún y cuando sus ruinas son increíbles, con monumentos y glifos muy detallados, con mucha información de la civilización maya, es sumamente cara y el contexto muy plástico, muy artificial.

Además es el lugar de Centroamérica donde más te cobran impuestos. Por salir y por entrar más o menos 13 dólares, no obstante que junto a Guatemala, el Salvador y Nicaragua forman una misma región inclusive con pasaporte común. Salimos de Honduras rápidamente.

EL SALVADOR

De Copan nos dirigimos a El Salvador, directamente a San Salvador, una ciudad que como todas las ciudades de Centroamérica, nos habían dicho que era peligrosa, muy peligrosa. El cruce por la frontera fue quizás el más tranquilo, tal vez porque era domingo y hasta un oficial de migración aburrido ante la falta de trabajo, nos regaló un mapa y nos dio mucha información. San salvador fue una ciudad un tanto sucia y difícil para nosotros, dormimos en un hotel muy barato y a las 4 de la mañana nos despertó el incesante ruido de los camiones y el smog que penetraba sutilmente nuestra ventana, que para nuestra mala suerte, daba a la calle. No pudimos esperar más y fuimos a caminar en cuanto amaneció. Primero al centro donde una catedral interesante contrastaba con mucha pobreza y basura en la plaza y en las calles aledañas, era como la hora pico en la que todos se trasladan a trabajo, las calles asimilaban a la merced en horas tempranas, por los comercios, la basura, gritos de los destinos de los buses (manejan como locos) cláxones y mucha prisa en las miradas de los peatones.

Decidimos irnos a la ciudad universitaria. Aún cansados por el desvelo, vimos la actividad estudiantil de las 7 de la mañana, cuando se alistan para las primeras clases. Había muchos murales alusivos a la lucha armada y a la organización de los estudiantes para problemas internos de la universidad y del país.

Decidimos salir cuanto antes y nos fuimos rumbo a Perquin, donde nos habíamos informado de un museo de la revolución con inclusive guías ex combatientes. Robin empujó mucho para ir y yo tenia mis reservas. Pero nos daría impresionantes sorpresas.

En el corazón del movimiento armado del FMLN en los 70s-80s
La abuelita y las increíbles historias de la radio venceremos

Llegamos después de un viaje largo huyendo de san salvador, primero en un autobús foráneo con aire acondicionado y una película de mala calidad, y luego en un pedorro-guajolotero por el que nos adentramos en las montañas llegando a la pequeña población de Perquin, donde su tranquilidad y un clima fresco después del calor previo, anunciaba nuevas energías que el viaje requería cuanto antes. Hambrientos, primero comimos algo, encargamos las mochilas y la rutina inicial necesaria: encontrar un alojamiento barato y con gente buen vibrada. De la fonda nos mandaron a la tienda de artesanías y posada de “la abuelita”, quien sería nuestra guía central durante nuestra estancia aquí. Mujer de edad avanzada con una sonrisa sincera nos saludo amable “Claro por supuesto. Son habitaciones sencillas y baratas”
Vimos las habitaciones que se ubicaban como a unos 50 mts de la tienda y eran habitaciones con una cama y una mesita a un lado, limpio y sencillo. Después de oír el precio fuimos a comparar con un hostal mas abajo, sin recibir presión alguna de la abuelita que solo dijo: “vayan a ver y si gustan aquí los espero”. Este segundo lugar era familiar con gente muy amable y una perra súper juguetona. El tercero ni mencionarlo pues salía de nuestros presupuestos. En el pueblo no había más opciones. El hostal se veía bien peor definitivamente la energía de la abuelita nos capturó. Regresamos, y previo regateo chilango en buena onda, nos bajó el precio en una oferta de varios días.

Perquin fue un lugar de relajación, reencuentro con la historia revolucionaria contemporánea de El Salvador y un lugar donde también trastabillamos con la salud.
La tienda de la abuelita tenía artesanías, carteles del che, de monseñor romero –comprometido plenamente con la revolución y asesinado- y libros sobre la historia del conflicto armado, de las matanzas, entrevistas, etc. Para acompañar nuestra estancia y parte de la oferta por el hospedaje, quedamos en comprar un libro. Y nos interesaban 2: una relatoría cronológica del conflicto y otro que se llamaba “LAS MIL Y UNA HISTORIAS DE LA RADIO VENCEREMOS”. Siguiendo el consejo de la abuelita y la pasión con la que describió el libro nos decidimos por el segundo. Ella recalcó: “yo los he leído completos por eso les digo, son como historias de ficción pero que son 100% reales”. Y en efecto este libro sería la espina dorsal de nuestro aprendizaje en este pueblo.

Perquin duerme temprano. Apenas oscurece y la actividad termina, las tiendas cierran y un silencio cubre la atmósfera, los ladridos de los perros, el viento y algunos días la lluvia dominan desde las 8 pm. Así que iniciamos el libro. Primero lo leímos en voz alta alternándonos la robin y yo. Realmente es un libro que te quita el sueño, después de este día no dejaría de pensar en el y leía a diario hasta quedar dormido. Son un conjunto de testimonios de los participes en la radio venceros, histórico órgano informativo del FMLN. Pero también narra el conflicto, la organización interna de la guerrilla, ya que ésta radio NO FUE ALGO SECUNDAIRO SINO PIVOTE fundamental del movimiento, tanto en la estrategia armada como en la político-social, de movilización popular. Son historias increíbles, “cachimbonas” como dice el caló salvadoreño. Describe cómo se tomó la última vía de lucha, la armada, tras represiones desenfrenadas contra organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales. Cómo se incorporaron al proyecto dos venezolanos y un mexicano, que aún siendo de izquierda los impactó el ver cuerpos mutilados y destrozados en la calles –literal-. Dice cómo decidieron entrar a la guerrilla, cómo se articuló la radio, un medio de comunicación, a la estrategia guerrillera, como SOBREVIVÍAN HACIENDO GUIONES GRABANDO DESDE LAS TRINCHERAS DE LOS COMBATES, como operaban desde la clandestinidad. Eran increíbles las descripciones de cómo pudieron crecer frente aun ejercito mayor y mejor equipado, con el apoyo, militar y financiero de EU, como burlaban las tácticas para impedir las transmisiones.

Nunca más el mozote, nunca más una pupusa

El libro era tan bueno por la información ya mencionada, pero no tanto como por la intersección del contexto histórico, nacional e internacional, la cuestión ideológica, con LAS HISTORIAS DE VIDA, no solo de los dirigentes y altos mandos del FMLN, sino personajes reales, con nombre y apellido, aparentes personajes que jugarían un papel secundario, pero no, la gente de a pie, la que en verdad hizo el movimiento y cuentan de viva voz su experiencia. Y adicionalmente para nosotros era impactante porque estábamos ahí, justo en los pueblos, en los caminos por los que corrió sangre, combates y transmisiones de la radio. Las interacciones entre la urbe y el campo, entre la educación académica y los aprendizajes acumulados en la experiencia, la del papel de la mujer, la de la discusión democrática de la conducción del movimiento. Cómo el campesino que ha vivido la explotación desde su cotidianidad, con los valores y la moral del mundo rural enfrentó una adaptación ideológica y de convicciones propias vistas a través de si mismo, más allá de la guerra popular prolongada y del socialismo, pero ligadas a estos conceptos. Una reinterpretación. Pero más difícil para los personajes que operaban la radio, quienes venían de la urbe, sobreideologizados, algunos con estudios en el extranjero y otro mas poeta: tuvieron que aprender a dormir y comer en condiciones difíciles y sólo cuando se podía, vieron que lo que sabían no era mucho en aquellas condiciones. Caminar en una vereda oscura, cuando no hay nada que alimente la panza y solo el ingenio para cazar algún animal puede resolver todo. En una narración cuenta uno de la venceremos que había un combatiente campesino que siempre regresaba con un venado o algún animal para cocinar y compartirlo y el también quería hacerlo pero por más que intentaba no podía “yo sabia que animales habitan en que clima y si eran de esta especie o de la otra, pero el compa sabia como cazarlo porque vivía con ellos, sabe donde se acerca a comer y que come, que hora es mejor. etc” . Otra narración interesante es cuando les pusieron una superior militar mujer y campesina en la venceremos, como vencieron el prejuicio y asumieron en la practica el necesario papel igualitario que la mujer exige y se gana codo a codo. También cuenta los enredos y los amoríos, las odiseas de secuestros, de robo de armas, la acumulación de fuerzas, el momento de la mayor ofensiva guerrillera, los muertos, las matanzas. Recuerdo mucho una donde después de describir el sadismo de las detenciones, las masacres y las torturas, lograron capturar algunos prisioneros de guerra, el más importante un general que precisamente había dirigido la matanza de EL MOZOTE, donde descuartizaron personas, violaron mujeres, metieron a hornos a niños vivos, colgaban gente en la plaza del pueblo “para que aprendan que les pasa a los comunistas”. Descripciones que dejan la piel chinita. Pero lo más impresionante es que aún cuando capturan al tipo no lo matan, no lo lastiman., respetan las convención de Ginebra a diferencia de lo que hacia el ejercito con los del FMLN. Pero de este general en particular, con todo el odio acumulado, con jóvenes ya combatientes que habían perdido a toda su familia. El capítulo cierra con una explicación simbólica del escupitajo para el campesino, única forma de expresar el odio por los argumentos mencionados. Después pudieron canjear al general por bastantes hermanos presos.

Todo esto lo escribo después de dos meses de haber estado ahí, solo con lo que recuerdo del libro terminado a una rapidez inverosímil. Realmente es una forma de conocer el conflicto armado a través de narraciones y testimonios reales e increíbles.

Del lugar de la matanza se llama el Mozote, muy cerca de donde estábamos. Ahí hicieron todos los horrores descritos y más, sin importar si eran mujeres, niños o ancianos. Bueno, pues esa noche nos unimos al mural que hay en el pueblo y reza ¡nunca mas el mozote!. Después de mucha lectura quisimos ir a comer algo pero todo estaba cerrado y no quisimos tocarle a la abuelita pues se veían luces apagadas. Al lado vendían pollos y pupusas, una especie de gordita pero no de maíz y con bastante manteca de cerdo. A falta de pan… pues una pupusa y con el hambre no nos importó. Yo me comí 3 y la robin una. Este seria un o de los errores más graves pues nos enfermamos durísimo del estomago: esa noche no pudimos dormir, tuvimos diarrea los dos, la robin mucho vomito y dos días duro el numerito, sin comer, muy débiles, realmente estuvo tan mal. Así que la segunda consigna que cerró estos días fue ¡nunca más una maldita pupusa! Y así seria…

El museo y que tanto es tantito. O como mirar las victorias como lo que son sin dejar de ver el horizonte que falta por recorrer.

Después de dos días de sufrimiento estomacal completó la lectura del libro nuestra visita al museo de la revolución. Con las reservas mencionadas en un principio, pues es difícil pensar como una revolución se convierte en mueso y un combatiente en guía. Entramos así nomás sin pedir guía por aquello del cobro y empezamos a mirar las notas de los periódicos de la época. Y tranquilamente como para explicar en buena onda llegó un amigo moreno de vestimenta muy humilde, que así espontáneamente nos comenzó a explicar. Realmente le museo es muy completo a pesar de su reducido tamaño y de los pocos recursos con los que opera. Noticias de los combates, del contexto social e histórico, de las causas el guerra, de las movilizaciones, de las primera pláticas, de las detenciones, un seguimiento cronológico, carteles de la solidaridad con el movimiento en varias partes del mundo y en varias lenguas, restos de los equipos de la guerrilla, de las armas que decomisaron al ejército, cráteres causados por bombas, evidencias del apoyo de EU y de la CIA, hélices de aviones, restos de aviones: y el compa nos explicó cada detalle hasta las marcas y tipos de armas y como se usan. Nosotros pues teníamos ya la información del libro y hasta nos sabíamos algunos nombres de los participantes. Fue muy grato y sencillo la plática con él, aprendimos más del conflicto y ¡pudimos ver la cabina de la radio venceremos! El vikingo I y II (como apodaban al equipo radiofónico) y fue pues como ver en directo lo que habíamos leído e imaginado justo en el lugar, en la zona donde se desarrollo!!!

Al final platicamos un poco más con el y robin preguntó: ¿Crees que se consiguió algo? ¿Crees que se ganaron todo lo que querían? Algunos analistas o gente de izquierda, incluso yo, podrían haber concluido: “el FMLN negoció, la gente esta igual de pobre, no se alteró el orden de cosas regido por el capitalismo, el FMLN es ahora un partido que participa en la farsa electoral, etc, etc. En efecto el salvador sigue igual o peor de pobre , pero ¿el proceso en las personas que vivieron la lucha? y las pequeñas victorias se hacen grandes cuando lees las condiciones previas de represión y totalitarismo fatal.

Nos dijo el ex combatiente:

“pues nunca se gana todo, nosotros queríamos igualdad y sigue sin haberla, pero antes no podías leer un periódico de protesta, no podías organizarte, reunirte, o escuchar música de protesta” todo eso era suficiente para que te desaparecieran, te torturaran te encarcelaran” el ejercito violaba los derechos humanos, mataba no solo por causa política, sino tan solo si le caías mal “una mirada frente a su prepotencia y poder era suficiente. Ahora el ejercito esta en los cuarteles, la policía nacional es civil y es raro que golpea a alguien, inclusive que lo detengan si el sospechoso se pone trucha. Puedes organizarte, puedes luchar, demandar, que nos hagan caso es otra cosa peor también depende de nosotros”.
“Es verdad hace falta mucho por ganar pero esta victoria la ganamos a punta de sangre y no estaban dispuestos a concederla, se las arrancamos”

Y me quede pensando, bueno ¿realmente no logró nada el FMLN a dif del FSLN que logró tomar el poder y cambiar muy poco? Tal vez ganaron casi nada pero dicelo a los familiares de los desparecidos, dile al que luchó años en la clandestinidad, al que se enteró que su hermana fue violada y torturada; o a la”abuelita” que perdió a su hijo. Si evitar que te maten por ser de cierta ideología, por ser marxista, troskista, maoísta, anarco, nacionalista, o lo que sea, no es nada., estamos siendo un poco ciegos. Que no es el sueño de una sociedad sin clases pues no, pero ¿que tanto es tantito?

NICARGUA, NICARGÜITA en la siguiente entrega!!!!!!

Posted by vlado 13:58

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