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TRAVESIA POR CENTROAMERICA. Un espacio para compartir

El primer pestañeo. Todo tiene un comienzo

Desde hace tiempo Robin y yo hemos estado queriendo recorrer el continente americano hacia el sur. Ella en particular ha sido una gran impulsora del proyecto. Juntos ahorramos a lo largo de dos años en un cochinito y por fin lo rompimos. Después de varios tramites que dejaron “la vida” y “las obligaciones” en marcha, inició la travesía, con algunas ideas pero sin una ruta fija, un road trip que se va planeando sin plan. Porque un viajero que quiere en verdad conocer, que busca la sorpresa y no el tour encerrado a una guía o al lonely planet (sin negar su utilidad), aprende a caminar y cambiar de dirección cuando miradas, colores, sabores, o una simple corazonada avisan.

Después de un mes de viaje puedo decir que hablar con la gente es una forma básica de conocer. Aprendes como las palabras son nombradas alrededor de los símbolos, de la cultura, cómo un mismo idioma se habla de diferentes formas. Algunas palabras no entiendes, nuevos acentos, modismos diferentes o con otros significados. También en silencio se aprende, escuchando. Los mismos diálogos o los sonidos de la naturaleza dan un panorama, nuestra madre tierra, el clima, la brisa del mar, el brillo del río, los sonidos del viento, de los pájaros, hasta de los insectos. O La comida. Que llena la panza pero también es cultura, es geografía, es historia. Pupusas, enchiladas (nada que ver con las de acá), chuchitos, huizquiles, variopinto, churrascos, un buen tapado, ayotes y mucho banano y yuca, rodean nuestro viaje.

Aún siendo español hablante se es extranjero, extraño. Inmediatamente al hablar o pedir algo se dan cuenta. La pregunta obligada:
-de donde sos?
-de México?
-Oh!
Y viene en seguida el comentario sobre el país.
Si no lo conoce te pregunta algo, si conoce te cuenta donde estuvo, que vió, imita como hablamos (chido, güey), te preguntan por Vicente Fernández o José Alfredo, del chavo del ocho, del fraude electoral.
En seguida la pregunta a Robin

-Y¿ usted chica?
-De California, Estados Unidos, gabacha…
-¿Americana?
-Si
-¿Pero habla muy bien el español?
- he vivido en México por 5 años
Y de ahí la pregunta sobre si es difícil cruzar, como la conocí…
-oiga y como la enamoró, como se la agarró?!
-ella me agarró a mi, sigo, a veces en tono bromista.

El mismo rito, más o menos igual, se repite al lugar a donde llegamos sin perder a la vez algo nuevo, divertido, a veces un poco incomodo pero siempre interesante. A más de uno le sorprende Robin, frente a los estereotipos de una “gringa”, llámese turista o no, resalta su sencillez, su capacidad de comunicarse, su sonrisa, su conciencia revolucionaria, su antibelicismo, su crítica al gobierno estadounidense.

En momentos de calma, escribimos a cuaderno y lapicero. Esta es una trascripción de esos apuntes. Un espacio para compartir, jamás para presumir. Caminando y a la vez rompiendo ese mito que solo se viaja con muchísimo dinero, que viajar te otorga un estatus especial; con humildad hemos buscado gente sencilla con una enorme riqueza humana y espiritual, y si eso en alguna medida nos hace crecer, bienvenido sea. Por ello esperamos que estas notas sean eso, un compartir –bilingüe- y un saber que nuestros pies, como los de otros antes de nosotros, están abriendo caminos que servirán a los que vengan, para que los superen. Y esto se concretizará en amores, pasiones, paz, tranquilidad y, por supuesto, en procesos revolucionarios internacionales.

Nuestras coordenadas después del primer mes y medio es la última etapa en centro América, de Nica a panamá, con hambre del sur, de cruzar el canal y llegar a Sudamérica. Tomamos algunas fotos que podrán ver, sin que seamos el clásico turista que con su cámara en mano va fotografiando hasta cuando alguien se tira un pedo, como si fuera a otro planeta y tuviera que llevar evidencias de los marcianos. Por ejemplo, en Livingston, Guatemala, no podrán ver casi ninguna pues los negros garífunas en general son muy reservados pa eso de las fotos. Por suerte no fuí yo al que rechazaron una fotografía justo al momento de enfocar, pero sí escuché al menos dos explicaciones muy interesantes que podrán leer en las siguientes entregas. Hemos tratado de ser discretos, no solo por aquello de las maras, sino porque así es este viaje.

Hasta pronto al Distrito Federal
Los porqués (si es que los hay).

Para hacer una acelerada pausa en la acelerada vida urbana del Distrito Federal, de la Ciudad de México, de Chilangolandia. Para conocer las arterias que unen a este gran corazón llamado Amerika. Para redescubrir sitios ajenos pero hermanos. Para aprender nuevos conocimientos, de la palabra hablada, la experiencia común y cotidiana, y así, replantear los propios, la información acumulada, los aprendizajes de los libros y la academia. Para cimentar las aspiraciones personales, de vida. Para mirar como la resistencia se dice pero sobre todo se hace, se construye sin una necesaria guía-receta del camino revolucionario.

Antes de salir del país el sureste mexicano nos despide. Oaxaca/Mazunte/Boca del Cielo, Chiapas.
La hermosa y rebelde Oaxaca. Sus muros reflejan la situación, se huele y se escucha el descontento. Donde el mezcal y el café florecen es también sitio de una disputa fundamental, que ahora, cuando llegamos, se traslada en caravana rumbo a la capital. Estuvimos en el campamento, viendo la información, asistiendo a algunas actividades. Al día siguiente, partimos a la sierra.
Pasando la región loxicha aparece un hermoso pueblo, a mas de 3000 m sobre el nivel del mar, con una vista increíble: San José del Pacifico. A veces la neblina cubre las montañas y no puedes ver nada y al poco rato se descubre inclusive el mar desde su parte más alta. Es a la vez tierra sagrada, donde crece el teonanácatl, la carne de los dioses, parte del imaginario colectivo de la zona y punto de encuentro de visitantes de todo el país y el mundo que buscan paz y tranquilidad espiritual.

Salimos a la costa oaxaqueña. En la playa mazunte solo de paso estuvimos otro par de días. La casualidad nos hizo conocer a Mauricio, quien vive en el Estado de México, la llamada zona conurbana. El venía en coche para vivir en Playa del Carmen, pero antes su destino era Chiapas y Guatemala, por lo que se cruzaban parcialmente nuestros viajes. Andaba buscando viajeros para compartir gastos de gasolina, y de pronto, sin conocerlo, estábamos los 3 en un coche lleno de maletas: Robin, Mauricio y yo.

La primera parada fue Boca del Cielo, Chiapas, aquella playa que se hizo famosa por la película y tu mama también aunque concluimos que se filmó en otro sitio pues en verdad no se parecía. Sin embargo, la experiencia fue grata. Una Barra solitaria sin siquiera palapas ni mucho menos hoteles o cabañas. Nos quedamos acampando en la playa, después de conocer a doña Rita y Don Ángel, quienes nos indicaron un espacio de ellos – un pequeño techito de palmera- sin cobrarnos, pero comiendo ahí. Me agradó su amabilidad y el hecho de que nos llamaran por nuestros nombres, no “señor” “joven” y los miles de etc cuando tratas con un extraño a quien le das un servicio. Lo que mas me gustó fue que en aquel sitio llegan a desovar las tortugas y tienen un tortuguero donde están las crías. La primera noche vimos a una gran tortuga salir del mar para desovar, pero nuestra curiosidad humana lámpara en mano, junto con unos niños, la inhibió. Al día siguiente fuimos a ver como conservan los huevos y como liberan las tortuguitas (ver imágenes): cientos o talvez mil tortuguitas corriendo hacia el mar, de las cuales, a decir de los jóvenes voluntarios del lugar, solo sobrevivirán 5 a lo mucho. Única opción que se puede hacer en esta actividad eco sustentable, frente al tráfico, y valga decirlo, con un escazo apoyo gubernamental.

La última noche tuvimos una plática amena con Rita y Ángel. Viendo el noticiero de López Dóriga, después de que se chutaron toda la barra novelera -como a diario se ve que lo hacen- alguien dijo “ese pinche mentiroso” y “éste porque no sabe lo que es la necesidad”. De fondo, un “reportaje de investigación” sobre las señoras que piden limosna en la Zona Rosa, la gran conclusión del “periodista” era que son una mafia organizada, que estafan, cuando lo verdaderos delincuentes están panzones, tienen cuello blanco y fuman puro. Hablamos del fraude electoral, de la economía, de los sindicatos (ángel trabajó en PEMEX y salió por salud pero a su decir “vio toda la movida”) en fin, sumamente concientes para vivir en un sitio tan recóndito y olvidado como la paradójica boca del cielo.


Ahora si a salir de México
¿Fronteras?

Desde que vas llegando a la zona limítrofe de Talismán se anuncia un poquito de Centroamérica. Una fila enorme de vehículos toyota y honda chocados, destartalados, todos sin placas y provenientes de EU. Después vimos como hay tantos coches de estas marcas por acá pues resulta mas barato, los compran a bajo costo y los arreglan para que queden como nuevos. Sobresalen los camiones escolares gringos –si igualitos a los de otto de los simpson- también formados y en malas condiciones. Mas tarde nos daríamos cuenta que los transforman en transporte público, como en algunas regiones de la provincia mexicana. Los bautizamos “pedorros” porque contaminan demasiado y puedes ver y oler la enorme cantidad de humo que echan, sobre todo cuando vas en coche, cuando no vas viajando en ellos. Lo que si es que están pintados con un colorido particular, sobre el amarillo original hay rojos, verdes, azules, les ponen letras por doquier, además de los destinos, se lee: “Cristo es amor” “el mil amores” “renegado”.
Pasando la gran fila llegan como 15 personas correteando el coche y repiten todos al mismo tiempo.

-Le ayudo a cruzar!!
-No yo le ayudo!
-Solo por una propina de 50 quetzales!
Hombres con grandes fajos de billete:
-Le cambio pesos por quetzales!!
Te enseñan una credencial para que agarres confianza
-Yo soy de aquí conozco a los de migración!

Sellamos la salida en México y ahora si a pagar el impuesto por ingresar a tierras guatemaltecas. Al final lo más difícil fue lo del coche, acabamos pagando de más entre el timo de los “ayudantes” y la novatez nuestra. Así fue nuestra experiencia. Las fronteras: libres para el capital y un reto para el “otro”, una necesidad, un paso, búsqueda, reto, bizne y adrenalina. Expectativa acumulada, así es el comienzo.

Posted by vlado 13:19

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